Perdón por intolerarlos
Anhedonia
Gary Lambert,
personaje de la novela Las correcciones,
sufre Anhedonia, “condición psíquica caracterizada por la incapacidad para
obtener placer de actos normalmente placenteros”. Gary, un banquero paranoico,
atrapado en el espejismo de una vida inigualable se empeña en proyectos
inútiles que lo alejan de pensar en la vacuidad de su matrimonio modelo, como
un video con los Doscientos Mejores Momentos de los Lambert, una serie de imágenes
familiares en las que intenta reflejar la magnificencia de su familia perfecta,
en algún momento de Las correcciones,
se pregunta “A quién pretendía impresionar con esas imágenes. A quién pretendía
convencer, además de a sí mismo, y de qué”.
Sobre ese
trastorno Jonathan Franzen escribe que “La Anhedonia era algo más que una Señal
de Aviso, era un síntoma con todas las de la ley. Una podredumbre seca que se
extendía de placer en placer, un hongo que menoscaba el deleite del lujo y la
alegría del ocio”. Es difícil no relacionar la perturbación que sufre el personaje
de Franzen, esa bestia que se arroja sobre cada uno de sus momentos de
delectación para echárselos a perder con el silencio en que se hunden los
gobernantes tras sus informes anuales.
Las semanas
previas a un informe de gobierno, todo es bullicio, es común que los
funcionarios públicos se quejen con quien quiera escucharlos que no tienen
tiempo de nada, que están hasta el cuello de trabajo, inmersos en la agobiante
tarea de los preparativos, de reunir información, de tener que trabajar horas
extras, están de tiempo completo acomodando todo para el futuro lucimiento de
su jefe.
Después el
informe, la explosión, la magnificencia, el apantallamiento, y después… el
silencio. Unos cuantos días de estruendo que se deja a los vociferantes medios,
que repliquen el “mensaje” hasta el hartazgo.
Tras el fuego
fatuo, el silencio, como si en el esfuerzo de informar se hubiera agotado, al
grado que lo que siga ya no tiene sentido, las glosas, el análisis de lo que se
dijo pasa a segundo plano, las declaraciones se fijan en el detalle menor, en
el formato, no en los resultados.
En el caso de
Aguascalientes, los informes se unen a los festejos decembrinos, a la prisa por
vacaciones y ya lo que se diga pierde toda importancia, no es relevante, peor
aún, a los días siguientes de los informes, las miradas se fijan sólo en lo que
no tiene importancia, quiénes fueron los invitados, el resultado del
aplausómetro, los asentimientos dormilones que lograron los discursos
imponentes por su esfuerzo en destacar lo irrelevante, lo brillante de la
promesa. Sí, los que siempre declaran lo mismo tienen razón, es indispensable
cambiar el formato, hacer de los informes un ejercicio de rendición de cuentas,
no una fiesta de autoelogios, para que los días posteriores no se vuelvan el
basurero de toda la propaganda con que han engordado los ofrecimientos.
¿Para qué?, para
no repetir los errores de siempre. ¿Alguien sabe qué informó el presidente
municipal de El Llano, el de Asientos?, por supuesto que no, porque la forma en
que se están diseñadas estas ceremonias del elogio sólo sirven para los
municipios más grandes o el gobierno estatal.
Peor aún (otra
vez), ¿tiene importancia lo que informaron el municipio capital y el gobierno
estatal?, lamentablemente no. Una vez pasada la ceremonia, sólo quedan la
basura, las imágenes manipuladas digitalmente en que se muestra a los
gobernantes exactamente como no son.
No es difícil
imaginar al gobernador o a la alcaldesa cuando acaben su periodo recibiendo una
caja con memorabilia de lo reportaron durante seis o tres años, kilos y kilos
de basura impresa y digital donde se verán a sí mismos delgados como nunca
fueron, limpios del rostro como nunca han estado, rodeados de gestos
agradecidos a los que no se les nota el acarreo.
Serviría el
análisis de esos momentos para razonar los motivos que los llevan a ser
políticos, cuestionar su vocación, si tan sólo fueran capaces de escapar del
discurso vacío en el que se justifican mencionando que buscaron la silla para
el bien de la comunidad… pero no es así. Como Gary Lambert en Las correcciones, un día enfrentarán las
imágenes que de ellos mismos han construido un grupo de asesores. Dudo que
tengan la vergüenza de aceptar que no son ellos quienes digitalmente están ahí,
mejores que nunca, lamentablemente, también dudo que puedan hacer un ejercicio
de crítica, la crisis que sufran por la anhedonia será confundida con un
malestar pasajero, digna solamente de combatir con un efervescente.
La última y nos vamos.
En lo que el
primer priísta del estado le llega la anhedonia, los sumisos diputados locales
le rinden pleitesía aprobando el Presupuesto
de Egresos de Aguascalientes y, con ello, la aplicación del cobro de tenencia
vehicular estatal (sí, con el voto en contra de los panistas, que en esta
situación demuestran claramente para qué sirven).
El cobro de la tenencia merece una discusión
amplia, argumentada, para decidir si es un impuesto que vale la pena o no
cobrar, sin embargo, en este caso, el que se cobre en Aguascalientes evidencia
de forma clarísima la calidad moral del gobernador, lo que vale su palabra, ya
que en campaña, mientras encontró la fórmula adecuada para usufructuar la
figura de Lorena Martínez, se comprometió a eliminar tal gravamen.
Los priístas, los mismos que saldrán a pedir su
voto, aprobaron la propuesta del gobernador Carlos Lozano, ¿por qué?, porque
están supeditados a lo que se mande desde palacio de gobierno, porque ninguno
de ellos es capaz de oponerse con argumentos al cobro de ese impuesto, en lo
que va del año y pareciera que así seguirá todo el periodo que le falta a esta
legislatura, ha sido un anexo del gobierno estatal, donde el “sí, señor, lo que
usted mande” ha sido la tónica de las respuestas.
Eliminar la tenencia fue uno de los compromisos de
Lozano de la Torre, firmado ante notario, el cobro del gravamen, reitero, sólo
muestra la calidad de su compromiso con quienes le dieron su voto. Mientras que
por parte de los legisladores, sólo muestra lo fácil que se acostumbran a vivir
de rodillas mientras se gozan las prebendas del servicio público. Felicidades
Aguascalientes, tienes los políticos mentirosos que mereces.

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