Perdón por intolerarlos
Nadar de a muertito
Edilberto Aldán
Una confesión
innecesaria para el lector de esta columna, quien esto escribe no tiene el
menor sentido de la elegancia. No me refiero a la capacidad de combinar algunas
piezas de ropa para obtener un resultado con el que se deleite la vista o
portar con distinción un accesorio, sino a que en estos textos es difícil
encontrar la gracia de la sutileza, el buen gusto de la crítica grácil que no
requiere de levantar la voz.
Un ejemplo, el texto
publicado por Otto Granados Roldán en la revista Líder Empresarial “Cómo llegó Nissan a Aguascalientes” (http://tiny.cc/uhqn1), mientras el actual
gobernador de Aguascalientes y sus corifeos vociferaban ante quien se dejara
que una de sus virtudes eran atraer ese tipo de inversiones a la entidad,
cuando una y otra vez trataban de vender esa imagen de imanes del desarrollo,
en unas cuantas cuartillas Granados recordaba las fases y personajes que dieron
lugar al asentamiento de la empresa nipona en la entidad, con un solo párrafo
descobijaba a Carlos Lozano del mérito mayor que presume, cito:
“Esos 3 millones
de vehículos, los miles de millones de dólares invertidos, los miles de empleos
creados y la potencia del sector automotriz en el estado deben pues un
reconocimiento exclusivamente a esas cuatro personas: Salinas, Kume, Serra y
Barberena, que la hicieron posible. Y es importante destacarlo porque otros,
ávidos de reconocimientos, dicen haber intervenido en ello lo cual es una
mentira palmaria pues lo hicieron solamente funcionarios federales y estatales
de esa época.”
Chapeau! o como corresponde al estilo de
quien esto escribe: me quito el sombrero. La información, los personajes y la
situación, pueden o no gustar, pero ahí están. Como columnista se suspira por
la estocada y piensa en lo que hace falta para lograr esa elegancia, cómo
escapar a la estridencia del dedo que señala, al alterado ¡al ladrón, al
ladrón!, en que suelen caer estas líneas con frecuencia.
Suspiraba por
esa falta de elegancia y timing
abrumado por la euforia con que se ha recibido la noticia de la instalación de
la nueva planta de Nissan en Aguascalientes, si bien lo cierto es que el
gobierno estatal ha sido más bien cauto en abrogarse el logro, no falta quien
muera por salir en la foto para en un futuro agregar ese logro a su capital
político. Pensaba en cómo la algarabía, su estruendo, impide tener un panorama
completo de las consecuencias de la instalación de la planta, cómo está siendo
usado para distraer la atención al resto de los asuntos que implica el gobierno
de un estado. Porque, en este momento, todo ha sido relegado a segundo plano,
es tal la fiesta que detenerse a señalar cualquier otra cosa no sólo lo deja a
uno como un amargado aguafiestas, además lo vuelve imprudente.
Todo lo demás
son asuntos menores. El gobierno goza del permiso de nadar de a muertito, pues
ante el reclamo o señalamiento, apuntará bullicioso ¡pero trajimos a la Nissan!
De ahí que
extrañara la elegancia que jamás he tenido ante un comunicado del Instituto
Cultural de Aguascalientes (ICA). El boletín 348, enviado a los medios el 18 de
enero, da cuenta de la facilidad con que se puede nadar de a muertito, con una
cachaza tal que llama a la pena ajena.
El comunicado
anuncia que se realizará un festival del teatro, “Teatrerías” el cual no es
organizado por el ICA, pero se abroga el derecho de invitar al público, bajo la
premisa de que le da difusión. En uno de los párrafos del texto se indica que
“En el ambiente teatral de Aguascalientes se habla constantemente de que hace
falta una muestra estatal que ofrezca al público las numerosas propuestas
escénicas hidrocálidas en todos sus géneros. Autoridades, teatreros,
promotores, medios, todos hablan pero nadie hace nada. La principal razón, la
falta de presupuesto”. Enseguida reconoce, merecidamente, a quienes lo
organizan y señala qué es lo que se tiene que hacer: “sin más recursos que una
computadora, un teléfono, un directorio y unas enormes ganas por realizar su
sueño, Jaime Muñoz, fundador del Foro Cultural Tercera Llamada, convocó no sólo
a teatreros profesionales sino también semi-profesionales, escolares e
independientes a participar en esta edición de un encuentro teatral único,
Teatrerías 2012. Su objetivo: ofrecer un espacio para todos aquellos que hacen
teatro, sin otro interés que promoverlos”. Bravo, felicidades a los
organizadores, sí, ¿y el trabajo del ICA? Ninguno, dejarse arrastrar
plácidamente por la superficie del agua, para en un futuro convertir en números
para el informe de gobierno lo alcanzado por otros.
Ahí está
clarísimo el diagnóstico, lo que hace falta, también una solución. Si a otros
les bastó la voluntad, un teléfono y un directorio, ¿qué no podría hacer el
organismo responsable de la cultura en la entidad? Seguramente algo más que
sólo difundir a través de un comunicado, posiblemente algo más que quejarse una
y otra vez de la falta de presupuesto, pero nomás no se le ocurre. Hay una
evidente falta de imaginación en las instituciones encargadas de la cultura en
la entidad, es tan cómodo nadar de a muertito que a un año de gobierno sigue en
el lloriqueo por la falta de presupuesto, sin un plan de cultura que no sea el
de continuar sólo porque sí lo que se ha venido haciendo en otras
administraciones.
Peor, si es
posible, no sólo se ha rendido en presentar una propuesta congruente, además
sus funcionarios se victimizan para no rendir cuentas, así, mientras se
inventan enemigos dejan sin respuesta las preguntas sobre su desempeño. Y
vuelvo a lo de la elegancia, desde La
Jornada Aguascalientes, como ningún otro medio, se le ha dado cobertura a
las actividades del ICA (también a las del Instituto Municipal Aguascalentense
para la Cultura), pero como ese seguimiento no ha sido la simple réplica de sus
boletines de prensa, se considera a reporteros y colaboradores como enemigos
del sistema. Ahí está el caso reciente de una compañera de la redacción a quien
se le negó el trabajo con el “argumento” de que el titular del ICA, el Doctor
Andrade, no quería trabajar con nadie del periódico. Ya correrá en los cafés o
en los pasillos de la Casa de la Cultura, los nombres y las acusaciones, seguro
dirán que es falta de lealtad el decir en nombre del director del ICA que a La Jornada Aguascalientes y quienes
forman parte de ella son considerados persona non grata. Es lo de menos, no se
requieren chivos expiatorios, se solicitan congruencia, respuestas,
información. Hay más, por supuesto, la solicitud de los fotógrafos de aclarar
las razones por las cuales se violaron las bases del concurso de fotografía
Chicahuales al otorgar el premio a sus empleados, quienes no podía participar…
y así podemos seguir con muchos otros señalamientos que se han realizado, a los
que no se da respuesta porque como somos el “enemigo”, todo se hace desde la
mala voluntad.
Reitero, carezco
de elegancia, sé lo que es ser visto como aguafiestas, puedo entender que otros
sean calificados desde afuera como parte de un grupo que no se conforma con el
brillo de un comunicado de prensa, pero de eso a que carezcan de validez las
preguntas que se han realizado desde estas páginas hay un enorme salto, y creo,
que en este caso, la vulgaridad del silencio, de la complicidad, quedan del
otro lado.
Publicado en La
Jornada Aguascalientes (30/01/12)

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