27 febrero 2012

Disciplina y chantaje


Perdón por intolerarlos

Disciplina y chantaje



Hace unos días el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional (PAN) incluyó en la lista de candidatos a un escaño en la Cámara de Diputados al alcalde de Monterrey, Fernando Larrázabal Bretón. De inmediato, el presidente municipal de esa ciudad declaró que tenía confianza en su partido porque había hecho un ejercicio incluyente y había tomado en cuenta a todos los liderazgos de Nuevo León, lo que permitiría “unidad en el partido y ser competitivos y ganar las elecciones en el 2012”.

Hasta aquí, nada fuera de lo común, otro político que salta de un puesto a otro con tal de mantenerse vivo del presupuesto, que no le tiene respeto alguno a la decisión de los electores y con tal de mantenerse dentro de la escena política es capaz de dejar el cargo para el que fue electo con tal de asegurar tiempo extra a su carrera política. Como ya es costumbre el chapulinismo, pareciera que no hay nada de qué asombrarse, allá él y su partido (con el que está tan agradecido y al que tanto debe), que sean los electores quienes decidan si ese aspirante merece otro cargo público.

El detalle está en que Fernando Larrázabal Bretón es el mismo personaje involucrado en el escándalo de corrupción que reveló el incendio del Casino Royale. Su hermano, de profesión quesero, era el encargado de cobrar las extorsiones para permitir a los casinos su funcionamiento mientras la autoridad se hacía de la vista gorda. Como nada se le ha probado, está en su derecho de aspirar a lo que sea, lo que habría que preguntarse es qué sucedió dentro del PAN para que diera un giro de 180 grados la percepción que sobre este personaje se tenía. El mismo CEN panista que hoy lo propone como candidato, apenas en septiembre del año pasado exigía su renuncia “A fin de que su administración se someta a una investigación para establecer hasta qué punto funcionarios de su gobierno colaboran con el crimen organizado, sustentado en el evidente apoyo que policías estatales brindaron a los criminales que cometieron el incendio de las instalaciones del Casino Royale, según averiguación realizada por la PGR y que también está soportada en videos que fueron difundidos por los medios de comunicación”. En menos de seis meses, el político afiliado al PAN desde 1999 logró cambiar la percepción que de él se tenía dentro del partido, ¿cómo?, ¿qué sabe el PAN que el resto no conozca?, valdría la pena la aclaración, ¿qué hizo bien Larrázabal para encabezar la propuesta única de candidatos del presidente del CEN panista (apoyada por 25 votos y 9 en contra)?

Como es seguro que no habrá respuesta, que para los partidos ante la proximidad de julio queda ya muy lejos el 2011, sólo vale apostar a que el nombre del juego es disciplina y chantaje, facultad y actitud necesarias para emprender una carrera política ante el cierre de filas de una clase política cada vez más compacta, donde apenas se escarba un poco y surgen parentescos o bien vínculos poco honorables entre un político y otro.

La designación de Larrázabal como candidato es sólo un ejemplo de la forma en que los partidos, sus intereses, han logrado corromper el sistema democrático del país, ya que la participación ciudadana queda relegada al discurso y en la práctica sólo se premia a un pequeño conjunto de amigos o familiares.

Indico que es sólo un ejemplo porque basta ver los nombres de los candidatos que integran las listas de todos los partidos para descubrir que, prácticamente, son los mismos nombres de siempre, por las razones que sean. Aguascalientes no es una excepción PAN, PANAL y PRI dan muestra de que el mecanismo para elegir candidatos está cerrado para los líderes sociales o ciudadanos interesados.

La lista de suspirantes en Aguascalientes, de todos los partidos, está integrada por perdedores que buscan la revancha o por cartuchos quemados que aseguran obediencia al gobernante en turno. Las proclamas de una patria ordenada, de un nuevo partido o el machacón anuncio de que ahí viene el progreso no se reflejan en los nombres de los candidatos. Un simple repaso de la lista, reitero, muestra la falta de concordancia entre la promesa y quienes la va a ejecutar.

Con el afán de mejorar la calidad de la democracia habría que preguntar primera a los suspirantes ¿para qué quieren ocupar un cargo?, si a su respuesta de cajón que siempre menciona un interés superior y el sacrificio por la patria se le quita la paja, poco queda, más que intereses de grupo. Si se analiza el perfil de los candidatos se verá que tanto el PAN como el PRI no buscaron entre los mejores hombres y mujeres para integrar sus listas, simplemente colocaron peones o bien responden a un chantaje.

El caso de la “izquierda” en Aguascalientes, si es posible, es todavía peor. Ante la necesidad de generar un movimiento político capaz de agrupar a las fuerzas sociales de esa ideología y que las represente, lo que se tiene es un grupo de partiditos incapaces de generar una propuesta atractiva y organizada, con la mirada en la capital sólo esperan las instrucciones para designar al menos peor, al más gritón o al sacrificado que asuma las consecuencias de una campaña perdedora. Ni a cual irle.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (27/02/12)

No hay comentarios.:

Puede interesarte...

Related Posts with Thumbnails