Nunca es la respuesta, sino la pregunta, la que incendia el edificio.
Soy un hombre de escritura. El texto es mi silencio y mi grito. Mi pensamiento avanza soportado por el vocablo, movido por el ritmo de lo escrito. Ahí donde pierde el aliento, me derrumbo.
En su blanco principio. Edmond Jabès.

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