18 marzo 2012

Javier Moro Hernández entrevista a Bernardo Esquinca

En la edición dominical de La Jornada Aguascalientes, una entrevista a Bernardo Esquinca a propósito de La octava plaga, por Javier Moro Hernández:



Escribir de terror es conectar con las paranoias y los miedos de muchos lectores
La Octava plaga, nueva novela de Bernardo Esquinca
Quise hacer una novela que tuviera una trama vertiginosa, de intriga y que tuviera homenajes literarios
Javier Moro Hernández

Bernardo Esquinca (Guadalajara, 1972) recientemente publicó su tercera novela La Octava plaga (Ediciones B), en la que el género policiaco se entremezcla con la fantasía y el horror para contar una historia sobre la venganza de los insectos. Sobre esto platicamos.
Javier Moro Hernández: Para empezar Bernardo quería preguntarte ¿Qué diferencias sientes entre La octava plaga y tus novelas anteriores?
Bernardo Esquinca: Yo creo que Belleza roja y Los escritores invisibles, que fueron mis dos novelas anteriores, no resultan tan fáciles ubicarla en un género, pues en ellas hay una mezcla de realidad y fantasía, pero no están muy claros los géneros, y en La Octava plaga sí hay una mezcla de literatura policiaca y literatura fantástica, que creo resulta muy clara. La octava plaga es una novela que podría definir como una novela de género, pues me propuse hacer una novela totalmente policiaca y de pronto tirar hacia lo fantástico, no me interesaba, de hecho nunca me ha interesado hacer cosas realistas. Hay una frase de Enrique Vila-Matas, que dice “No me gustan los escritores que copian la realidad para empobrecerla”. Siempre me ha interesado hacer esta mezcla del mundo real, entre comillas, y estas grietas, estas fisuras por las que se cuelan los otros mundos que están en éste, como diría Paul Eluard. En su estructura La Octava plaga es una novela más compleja de lo que fueron mis novelas anteriores. Es una novela que al principio empieza fragmentariamente, como con unos cuentos, tiene una introducción, que pueden confundir al lector, que después en el camino van a encontrar su razón de ser, por lo que creo que sin ser una elaboración muy compleja,  porque tampoco creo en eso, pero que sí marca una diferencia a esta novela de las otras es que tiene una narrativa más basta, más compleja.
JMH: ¿Cómo fue el génesis, la idea original de la cual partió La Octava plaga?
BE: Creo recordar que todo partió de un día que estaba curioseando en la red, buscando noticias y me tope con una que decía que habían encontrado un insecto inclasificable en el Museo de Historia Natural de Londres. Me llamo mucho la atención que en un mundo en donde existen millones de insectos lo hayan encontrado en los jardines del propio museo. Por otro lado creo que mi propia adicción, por llamarla de alguna manera, a la nota roja, y lo que veo que este género periodístico puede ofrecer como reflejo de cierta parte de la sociedad y sobre todo de las pulsiones humanas, me parece que es muy revelador. Eso también fue alimentando ciertas ideas, por otro lado esta el hecho de que fui periodista muchos años, trabajé en periódicos y tenía la idea de este personaje que trabajaba en la sección de cultura, como yo mismo lo hice muchos años, y que en algún momento lo corren, porque como suele pasar cuando hay un recorte en un periódico lo primero que sacrifican son las páginas de cultura. Son cosas que se me iban juntando con los años y uno piensa que puede ser una posible historia, y me gustaba la posibilidad de este personaje que le gustaba pensar que estaba en la élite, entre comillas, porque pertenecía al periodismo cultural y de pronto se veía defenestrado, por así decirlo, y pasaba a las páginas de la nota roja, algo que a él lo hace sentirse degradado, pero al entrar a este submundo de la nota roja se topaba con una historia policiaca en el que el mundo como lo conocemos está en riesgo. Todo esto eran cosas aisladas, pero fueron dándose y poco a poco se fue armando la idea. También mi amigo JM Servín me llevo a ver un día a Metinides, el decano fotógrafo de la nota roja en México y también el poder conocerlo, platicar con él, ver todo su entorno y platicar con él, dejo una honda impresión en mí. Son varias cosas. Alguien escribió hace poco que esta novela recoge en un solo corpus todas mis obsesiones. No fue premeditado, pero se fueron dando de manera natural.
JMH: El asunto de los insectos, que sé te obsesionan, pero quería saber sí te desagradan, te dan miedo o te fascinan.
BE: Es un binomio, creo, atracción-repulsión, que en general me interesa mucho explorar y que además en la vida cotidiana me llama mucho la atención como todo el tiempo estamos sometidos a estos binomios atracción-repulsión y sobre todo con el morbo, que sí entra mucho en mi campo de obsesiones, la nota roja por ejemplo, el crimen, los asesinos, etcétera, y siempre me han causado los insectos repulsión, miedo, pero también fascinación y siempre que estoy viendo la tele y aparece un documental de insectos no puedo dejar de verlo. Pero es que además creo que escribir de terror, entre muchos otros sentidos, tiene eso, que es conectar con las paranoias y los miedos de muchos lectores, porque sé que a mucha gente le pasa algo así con los insectos. Y creo que el miedo a los insectos es algo evidente, son los grandes desconocidos para nosotros, están aquí desde hace mucho tiempo, antes que nosotros, seguirán estando aquí, están mucho mejor adaptados, son muchos más y en algunas ocasiones son espeluznantes de feos. El miedo a los insectos es algo muy cotidiano.
JMH: Acerca de los géneros literarios, como bien dices, La Octava plaga ya es una novela en donde se marcan, se diferencian muy bien el género policiaco y de terror, que es creo yo el género que más te interesa trabajar a ti.
BE: En general siempre se me ha catalogado como un escritor de lo anómalo, lo cual me gusta, porque como comentábamos siempre me ha gustado la parte anómala, la parte mórbida de la vida, las pulsiones oscuras que yo estoy convencido que tienen mucho que decirnos acerca de porque nos comportamos como nos comportamos. Pero obviamente hay muchas maneras de narrar lo anómalo y mi acercamiento ha sido desde lo fantástico, del terror y también desde lo policiaco, que son géneros que me parecen muy propicios para tratar todo esto que comentamos. Antes, sin meditarlo, me ocurría una división, pues en las novelas era un poco más “realista”, aunque obviamente la realidad siempre se quebraba y en los cuentos me soltaba, pero ahora como ocurre muy claramente en La Octava plaga, ya hay una fusión o en realidad hay un abrazo muy claro de mi parte hacia lo fantástico, aunque parto de una realidad aparente, pero después da el giro hacia algo claramente fantástico. Además debo decir que me gusta, me siento cómodo con los subgéneros y además creo que hay que defenderlos, porque ciertamente el mainstream, no solo en México, sino a nivel mundial han tendido a menospreciar los géneros. Algo que es injusto.
JMH: Justo mi siguiente pregunta iba dirigida en ese sentido, pues uno puede ver que escritores como Alberto Chimal, BEF, Edgar Omar Avilés, por mencionar sólo unos cuantos nombres, cada vez ocupan más espacio en las reseñas, en las notas, del espacio del mainstream literario, ¿cómo notas la salud de los subgéneros en México?
BE: Va ganando sus espacios pero el camino ha sido largo, me atrevería a decirlo, tal vez esté equivocado, pero se me ocurre que desde El Complot Mongol de Rafael Bernal, empieza la novela policiaca moderna en México y ha sido ya un largo camino, en el que obviamente le da un gran impulso Taibo II y muchos otros, ahora Elmer Mendoza, entre otros, pero ha sido un camino largo, es decir estamos hablando de más de cuarenta años, en el que el género ha tenido que convencer primero a los editores y decirle que hay un público interesado, de pronto hay premios, algunos que continúan y algunos que mueren. Ha ido ganando espacios, lectores, pero no está del todo consolidado, creo que todavía hay camino que recorrer, sobre todo en cuánto a la crítica, porque sigue existiendo el prurito; pero lo que sí veo es que los lectores están muy interesados en seguir leyendo, los editores los están publicando y eso es lo que importa. Cada vez surgen más autores que están apostando por los subgéneros: la ciencia ficción, el terror, lo fantástico, aunque quizá menos con el terror, eso sí habría que decirlo y sobre todo cada vez más en el género policiaco, aunque esto no es privativo de México, por ejemplo ahí está Henning Mankell, John Conolly, pero en el género de terror hay muy pocos.
JMH: ¿De donde surge Casasola y quería saber sí tu compartes la visión crítica que tiene Casasola del mundo literario?
BE: Casasola es un homenaje a Víctor y Agustín Casasola, hermanos que a principios del siglo XX fundaron la primera agencia fotográfica de Latinoamérica y que además, entre su acervo, que ahora es importantísimo, hay mucha fotografía de nota roja de la época, algunas de ellas fantásticas. Como tal sí es un alter-ego mío, yo trabaje en periódicos, fui también defenestrado de la sección de cultura, aunque yo acabe en deportes y Casasola surge un poco de ahí, de la experiencia personal, pero creo que siempre mis protagonistas lo que hacen es enfrentarse a algo que desconocen. Parte del misterio de la trama es como ellos enfrentan una situación que desconocen, porque para empezar yo como escritor la desconozco, aunque puedo informarme, entonces ese mismo azoro que sintió Casasola al pesar de una sección de cultura a una de nota roja y empezar a meterse en ese mundo, es el mismo azoro que yo sentí en un momento dado, entonces es un azoro que compartimos él y yo. Yo sí me comprometo y meto las manos en el fuego por mis personajes, de hecho el protagonista de Belleza Roja que es mi primer novela se apellida Esquinca, por que había un compromiso de suscribir las cosas. Y sí es una crítica que aparece ahí y cuyos antecedentes esta en Los escritores invisibles, que es una crítica mucho más amplia, porque el protagonista es un escritor, pero no deja de haber aquí una conjunción de mis obsesiones, como lo platicamos, entonces sí de refilón hay una crítica al mundo de los escritores.
JMH: ¿Cómo te preparaste para escribir esta novela?
BE: Leí muchos libros sobre insectos, pero parte de la preparación fue llevar un diario de nota roja, todos los días compraba periódicos de nota roja, recortaba notas que me llamarán la atención y al lado hacía un reflexión. Esto me fue sumergiendo en la temperatura y en la densidad de la nota roja, y de ahí lleve muchas reflexiones que después lleve a la novela. Creo que fue un ejercicio muy útil para la novel
JMH: Entre tus obsesiones se encuentra también la imagen, la fotografía.
BE: Pues más que la fotografía, el cine, pues aunque la fotografía me gusta, no soy un tipo muy clavado en ella. Sí soy muy visual, pero sobre todo por el cine. Hay muchos homenajes en La Octava plaga, algo que me propuse como un reto entre una novela muy fluida, pulp, pero que a la vez tuviera un sustento cultural y el tono me lo dio Rubem Fonseca, que es un escritor que admiro mucho y del que justamente estaba leyendo Bufo y Spalanzzani, mientras escribía La Octava plaga. Y bueno en la novela de Fonseca hay muchas reflexiones literarias, porque el protagonista es un escritor y lo que quise hacer fue implementar este sistema “fonsequiano” de que fuera una novela que tuviera una trama vertiginosa, de intriga y que tuviera estos homenajes literarios, que son como guiños hacia el lector, sobre como se van construyendo las señas de identidad de un narrador y entre esos homenajes pues estaba el de el mismo Fonseca, hay un homenaje a Sábato, Stephen King, JG Ballard, Polanski, Hitchcok, por mencionarte varios que me acuerdo, aunque de manera de menciones rápidas, pues Casasola esta reflexionando todo el tiempo. 

Publicado en La Jornada Aguascalientes dominical (18/03), aquí el enlace al sitio.

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