Envoltorio de papaya
¿Dónde están los lectores?
No quiero ser granjero
Dentro de algunos años, estoy seguro, uno de mis colaboradores será mi
jefe, hoy se llama a sí mismo “desarrollador web”, aunque cumple
funciones de todólogo y la más de las veces funge como el community manager
de La Jornada Aguascalientes. No me pesa, cada vez somos menos los que
defendemos a ultranza el impreso, no importa si los argumentos con que nos
aferramos a la aparición de un diario en papel sean correctos, lo que todavía
creemos que es el futuro llegó desde hace un buen rato a las redacciones, es el
ahora de los hábitos de lectura, sin contar, por supuesto, las enormes ventajas
de la oportunidad, de la inmediatez con que uno se puede enterar de lo que
ocurre del otro lado del mundo o a una cuadra con el simple hecho de acceder a
la red.
Como tengo la certeza de que seré su empleado, desde ahora me preparo
con dos peticiones, la primera que me trate como un colaborador; la segunda,
que no me llame “granjero”.
La petición primera tiene que ver con el espíritu de colaboración con el
que creo que se trabaja en La Jornada Aguascalientes. La segunda se
relaciona con la forma, radicalmente distinta, con que concibo mi trabajo y
cómo lo ve el “desarrollador web”; a él, para lo que le sirvo es para
ser “granjero”, es decir, un generador de contenidos, ¿cuáles?, no estoy muy
seguro, cosas que atraigan lectores, que lleven a la página el mayor número de
visitantes.
Perros y buenpedismo
En la semana, gracias a las redes sociales (culpo a los logaritmos de
Facebook y Twitter que deciden lo que me puede parecer interesante) fui testigo
de una desalmada mujer que intentó abandonar a un perro. Durante dos
aburridísimos minutos, un representante de la conciencia colectiva grabó cómo
un can desesperado perseguía a un automóvil. En el mejor estilo de la denuncia
ciudadana, la voz en off informa que eso que vemos está ocurriendo en
Xochimilco, enfoca las placas del auto y, valiente, increpa a la conductora:
“La viene siguiendo su perro”.
Mejor todavía, Juan Gómez (así se llama el intrépido camarógrafo) da
alcance al auto que persigue y amenaza “la tengo grabada si lo está
abandonando, lo voy a subir a Internet”, por supuesto, no pierde la oportunidad
de asestar una lección a la abandonadora, de ventanilla a ventanilla le grita
“sí sabe que un perro es fiel, ¿verdad?, es una vida el perro”. El video
finaliza con la peor amenaza del mundo moderno: “lo voy a circular por
Internet”. Así lo hizo y se transformó en un contenido viral, miles le dieron like
al video, miles lo compartieron, otros tantos indignados nos hicieron
partícipes de su irritación, ¡a la hoguera con los abandonadores de perros!
Como un clic basta para participar a los otros, como dar un teclazo es
suficiente para sumarse a las filas del buenpedismo, a la coalición de los
políticamente correctos, este video se convirtió en la noticia de la semana…
¿En serio?
No puedo evitar pensar en el porcentaje de indignados que no saben dónde
está Xochimilco, pero no importan, seguramente será similar al número de
buenpedistas que nunca volverán al tema, porque ya hay un meme más ingenioso,
porque está mejor la foto de otras mascotas abandonadas o se encuentran un
nuevo video donde se maltrata animales. Ese número de usuarios, creo, es el
mismo que no sabrá el nombre del valiente ciudadano, ni que el perro se llama
Cayetano y que no fue abandonado, que es callejero y le da por perseguir a
quienes lo adoptaron, pero… reitero, eso no importa.
No sé por qué tengo la clara sensación de que ese número de internautas
indignados, es el mismo que comparte las fotos y videos con los errores que
comete Enrique Peña Nieto, que con una extraña felicidad que no alcanzo a
comprender se regodea en que el presidente le cambie el nombre al IFAI,
pronuncie de forma deplorable en inglés, mejor todavía, se inventen burlas
buenísimas sobre la interacción de Peña Nieto con el resto de su gabinete.
Algunos miembros de la inteligentzia en las redes sociales consiguen
aumentar su número de seguidores a través de la distribución de estos chistes;
otros, prominentes líderes de eso a lo que no nos queda más remedio que llamar
izquierda, incluso los emplean como argumento.
Sí, no hay humor sin víctima, lo sé. Yo mismo me he reído con varios de
ellos, aunque al final, me quedo con una sensación de vacío, de que algo de
todo eso no está bien, no que se “ataque” al presidente, no que se exhiban los
errores, algo más… Lo explica mejor un tuit del escritor Antonio Ortuño
(@AntonioOrtugno): “Buenísimos chistes sobre Salinas. Geniales sobre Fox.
Maravillosos sobre Peña. Pero me temo que ellos se ríen más de nosotros. Y por
años”.
El futuro que ya está aquí
Así las cosas, dentro de algunos años tendré que luchar para no ser un
“granjero”, como sé que haré lo posible para no quedarme sin trabajo, es
posible que al final me rinda y salga con mi smart phone en busca de una
“noticia”; pensando en contenidos atractivos, es posible que logre generar
algo, lo que sea, que atraiga cientos, miles, de visitas a la página de
Internet del diario. Por adelantado, pesimista que soy, sé que no tendré
oportunidad de presentar lo que hoy considero información, porque eso no vende,
eso no suma, no importa.
Entonces, tristemente, cuando caiga en la trampa, y me pasee por la
ciudad teléfono en mano, listo para alimentar la indignación de los
buenpedistas, me preguntaré ¿en dónde están los lectores?
@aldan
Publicado en La Jornada Aguascalientes 13/04

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