Envoltorio de papaya
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En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el
Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda
una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los
Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del
Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la
Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era
Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los
Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa,
habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de
las Disciplinas Geográficas.
Suárez Miranda: Viajes de varones prudentes,
libro cuarto, cap. XLV, Lérida, 1658.
Del rigor en la ciencia
Así se titula el perfecto mecanismo narrativo que encabeza estas líneas,
una de las tantas pequeñas obras maestras incluidas en El Hacedor, de
Jorge Luis Borges; tan acertado, tan eficaz, que el intento de explicar las
razones de su perfección siempre parecerán absolutamente irrelevantes, sin
embargo, es difícil escapar a la tentación de apuntar que es una historia que
contiene muchas historias cuya mayor virtud es que alcanza mayor profundidad
sólo con la participación del lector, a través de esa mirada que va
desentrañando la multiplicación de las historias.
Más allá de las razones estéticas por las que “Del rigor en la ciencia”
me parece perfecto, lo considero un texto entrañable porque me parece la
alegoría precisa con que este país, ante la incapacidad de la confianza, se
somete a metas siempre fuera de su alcance para encontrar soluciones a
cualquier problema. Jamás optamos por el camino más corto, invariablemente
sumamos dificultades para hacer el trayecto todavía más complicado, en un afán
por verificar a cada momento el trayecto.
Los puentes de Königsberg
Es como si en el afán de solucionar el problema de los puentes de
Königsberg, se insistiera en probar todos los caminos posibles e insistir en
ellos a pesar de que nos alejen de la solución.
Paréntesis, nomás por no dejar. La formulación del problema es: “Dado el
mapa de Königsberg, con el río Pregolya dividiendo el plano en cuatro regiones
distintas, que están unidas a través de los siete puentes, ¿es posible dar un
paseo comenzando desde cualquiera de estas regiones, pasando por todos los
puentes, recorriendo sólo una vez cada uno, y regresando al mismo punto de
partida?”. El río tenía dos bifurcaciones y corría alrededor de una isla a
través del centro de la ciudad. Había siete puentes que conectaban las diversas
extensiones de tierra y hay que encontrar un trayecto que implique cruzar todos
los puentes sin cruzarlo más de una vez.
No es difícil caracterizarnos como topógrafos inexpertos que ante la
dificultad del problema, volvemos una y otra vez a las rutas equivocadas, y a
medida que nos acercamos a una posible solución, reincidir en el error, porque
no vaya a ser la de malas y algo no fue contemplado.
Esa desconfianza permanente en nosotros mismos, creo, nos hace adictos
al diagnóstico.
La ley de Herodes
Es tal el tamaño de nuestra desconfianza que ante cualquier posibilidad
de certidumbre, demandamos un análisis previo, más datos, más opiniones, más
estudios… a eso me refiero con que nos trazamos metas altísimas, una inútil
búsqueda del mecanismo perfecto.
Pienso en las elecciones y en las cifras sobre pobreza que recién dio a
conocer el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social
(Coneval).
En el caso de las elecciones, cuando apenas rozamos la posibilidad de
contar con un método e instituciones que permitan elegir a los funcionarios
públicos de la manera más sencilla y democrática posible, inmediatamente
alguien señala la posibilidad de error, la mínima puerta por la que se puede
colar el error. En vez de realizar los ajustes necesarios, levantamos
laberintos para dificultar el procedimiento, y aun así, jamás quedamos
conformes. Hoy, como todos los años, ya se discute la necesidad de otra reforma
al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales. Hoy, como
siempre, cualquier institución implicada en la realización de los comicios está
bajo sospecha. Tenemos que empezar de nuevo.
No resulta raro que simplifiquemos la ley de Herodes al determinista: o
te chingas o te jodes. Ante la desconfianza que nos tenemos, enfermos de
sospecha, siempre preferimos la eliminación total de un factor general de
riesgo. Además, sobre las ruinas siempre se puede realizar un nuevo
diagnóstico.
Zombis
En La Purísima… Grilla del 30 de julio, se explicaba que en el
país hay 53.3 millones de mexicanos en pobreza, el 45.5 por ciento de la
población, y en pobreza extrema hay 11.5 millones de personas (9.8 por ciento
de la población). En la edición de La Jornada Aguascalientes de ese
mismo día, se difundió el informe del Coneval con cifras estatales: en
Aguascalientes hay 42 mil en pobreza “extrema”, es decir, jodidos, muertos de
hambre, personas que ni siquiera tienen la capacidad de adquirir la cantidad de
alimento diario para salir a la calle y escupirle a quienes, desde la comodidad
de un cargo público, hacen como que han analizado profundamente el problema y
dictaminan que los pobres son pobres porque quieren.
Muertos vivientes que ocultos por el eufemismo “pobreza extrema” somos
incapaces de dimensionar el nivel de carencia en que viven, y por esa misma
razón, el disimulo con que los etiquetamos, las autoridades se permiten hablar
de “rezagos nacionales”, “estrategias equivocadas”, “confusión entre
desarrollismo y desarrollo”, pero sobre todo, al no poder culpar al
contrincante político, solicitar otro análisis, más tiempo para estudiar a
fondo los números, las estadísticas que cuando conviene son desconfiables y
así… Ajá, elaborar otro diagnóstico, uno que de una vez por todas cruce una
sola vez todos los puentes de Königsberg y desaparezca, fulminante, a los
incómodos zombis.
Usted está aquí, eso indican los datos del Coneval, en un país de
muertos de hambre, la respuesta de las autoridades es que se requiere un mapa
mejor, más grande, más detallado, más preciso, para así dar con la ruta que nos
lleve a un lugar mejor. Y en el fondo, esas declaraciones alivian
momentáneamente la indignación generalizada.
Coda
Y sí, “perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y
por Mendigos”.
@aldan

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