17 julio 2008

100 para Alberto

Alberto Chimal escribió en su bitácora (Las historias en el exilio) la siguiente entrada:

Un mensaje para todos los lectores de esta(s) bitácora(s): solicito su ayuda.

Para un proyecto literario del que por el momento no puedo decir mucho (pero es gordo, interesante, y se revelará cuando esté listo) necesito versos: versos sueltos de poemas. Pueden ser de cualquier época, de cualquier lugar y tradición, de poetas consagrados o desconocidos; pueden ser frases completas o bien partes de una frase mayor que abarque varios versos. Lo importante es que sean del interés de ustedes, ya sea por bellos o por desconcertantes.

Si les interesa la poesía, si tienen algún poema favorito, si de pronto se encontraron con uno por casualidad en un libro o en la red y un solo verso les llamó la atención (si dijeron: “Éste es el verso, éste”), en todos estos casos agradeceré que dejen dicho verso en los comentarios de esta nota, incluyendo además el título del poema del que procede, su autor y (de preferencia) el lugar (libro, revista, sitio web) en el que el poema apareció.


Va una centena de versos para el proyecto de Chimal, además de las condiciones señaladas por Alberto, yo me puse restricciones: únicamente versos escritos en español, “frases completas” y previamente subrayadas (sí, subrayo mis libros) y no tener que levantarme de mi silla para copiarlos (sí, tengo que ordenar el escritorio):



Llamar al pan el pan y que aparezca (La vida sencilla. Octavio Paz)

Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla (Cuerpo a la vista. Octavio Paz)

Alta y desnuda sonríes como la catedral el día del incendio (Refranes. Octavio Paz)

Ver al mundo es deletrearlo (Pasado en claro. Octavio Paz)

Y así ahora de mi frente zarpa un barco cargado de iniciales (Semillas para un himno. Octavio Paz)

Y hundo la mano y cojo el grano incandescente y lo planto en mi ser: ha de crecer un día. (Mutra. Octavio Paz)

amar es denudarse de los nombres: (Piedra de Sol. Octavio Paz)

tu pelo al desatarse la tempestad en las terrazas del alba (Noche en claro. Octavio Paz)

Uno frente al otro uno contra el otro uno en torno al otro (Custodia. Octavio Paz)

en un presente que no acaba las imaginaciones de la arena (Blanco. Octavio Paz)

los substantivos óseas y llenos de raíces, plantados en las ondulaciones del lenguaje (Proema. Octavio Paz)

Hay que dormir con los ojos abiertos, hay que soñar con las manos (El cántaro roto. Octavio Paz)

hablo de la ciudad construida por los muertos, habitada por sus tercos fantasmas, regida por su despótica memoria (Hablo de la ciudad. Octavio Paz)

Óyeme como quien oye llover, (Como quien oye llover. Octavio Paz)

Cuánto murientes somos bajo el oro del gozo (Singladura. David Huerta)

Y el ilegible deseo de que insistas contra mi sombra (Destiladeras. David Huerta)

Toda mi memoria está en el desierto de tus manos. (Oración del 24 de diciembre. David Huerta)

Ahora mi sede o mi extremo es la cosa que el otro deberá tomar por los cabellos: ahí soy como luz (Prólogo. David Huerta)

No distingo en ti nada que no sea mi propia semejanza (Declaraciones. David Huerta)

Diseminado en ti, el fuego de una duda será después palabra (Arte de la duda. David Huerta)

Adivinar en los almacenes de las palabras dónde se esconde el rayo, el escondrijo del mundo en la bolsa del día, (Incurable. David Huerta)

El Sí Mismo hurga en la escritura, en la escena, el texto de sus enrancias: quiere fundar una ciudad. (Incurable. David Huerta)

Yo aparecí en la sangre de octubre, mis manos estaban fúnebres de silencio (Nueve años después. David Huerta)

Donde termina mi mano izquierda empieza el vacío, la región del misterio, la zona inexplorada donde muchos de los que han muerto bailan como si estuvieran vivos. (Oda a mi mano izquierda. Jorge Hernández Campos)

Resiste como hielo, felizmente, no como roca (Venturas criollas. Lezama Lima)

Cada árbol que toca el sol es una barca (En el país de la sal… Jorge Esquinca)

One: Puedo llevar sobre mi espalda a la ciudad, pero una de tus lágrimas hará que el trasatlántico irrumpa contra el muelle (Quasi Stellar Objects. Jorge Esquinca)

El poema: el instante encarnado. Su lectura: flor de las disipaciones. (Residual. Jorge Esquinca)

Tú, la sombra que abrevia –Tú, la parcela no tocada- Tú, el vocablo que germina. (La eternidad más breve. Jorge Esquinca)

Pertenezco a una era fugitiva, mundo que se deshace ante mis ojos (Descripción de un naufragio en ultramar. José Emilio Pacheco)

Písale el rabo al tigre de papel o de encaje, dales las lilas a las niñas, (Épodo. Gerardo Deniz)

este poderlo hoy todo pero nada mañana (Remordimiento. Rodolfo Usigli)

Estas manos en que se borran poco a poco las huellas (¿Cuándo vendrán las noches claras…? Rodolfo Usigli)

Un cuerpo –isla rodeada de daños (No todos los días se cumplen años. Rodolfo Usigli)

Amarte es no ser ya sin ti conmigo (Amarte es como haber llegado. Rodolfo Usigli)

las aguas de tu vientre cantan al fondo del país/ (Incompletamente. Juan Gelman)

La ciudad está en mí como un poema (Vanilocuencia. Jorge Luis Borges)

Sé que los únicos paraísos no vedados al hombre son los paraísos perdidos (Buenos Aires. Jorge Luis Borges)

Siento el pavor de la belleza: ¿quién se atreverá a condenarme si esta gran luna de mi soledad me perdona) (Casi Juicio Final. Jorge Luis Borges)

El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones (Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad. Jorge Luis Borges)

Ciudad que se oye como un verso (Montevideo. Jorge Luis Borges)

Volverá toda noche de insomnio: minuciosa. (La noche cíclica. Jorge Luis Borges)

Sólo una cosa no hay. Es el olvido (Everness. Jorge Luis Borges)

Ah, ciudad que viaja para desconcierto de las caravanas (Ciudad interior. Elva Macías)

Estar simplemente como delgada carne ya sin piel, (Declaración de odio. Efraín Huerta)

Recuerdo que el amor era una blanda furia (Eduardo Lizalde)

Grande y dorado, amigos, es el odio, (Grande es el odio. Eduardo Lizalde)

Sólo somos inmortales por irrepetibles (Eduardo Lizalde)

Cósmica soledad del lanzador al centro del diamante. (Charlie Brown en la loma. Eduardo Lizalde)

Parecería que Dios es el verdugo de su criatura predilecta, (Im Abendrot. Eduardo Lizalde)

No soy bello, pero guardo un instrumento hermoso (Bravata del jactancioso. Eduardo Lizalde)

Ven, cosa, yo te diré tu nombre (Cada cosa es Babel. Eduardo Lizalde)

La palabra no es el sitio del resplandor, pero insistimos, insistimos, nadie sabe por qué (Recuento. Rafael Cadenas)

Se abre la noche como un gran libro ilegible sobre la selva (La Venta. José Carlos Becerra)

Me duelen todos ustedes que tienen por hombro izquierdo una lágrima, (Elegía. José Carlos Becerra)

dame la mano volvamos a inventar el mundo los dos solos (Dime mujer dónde escondes. Tomás Segovia)

Hablo y en la palabra permaneces. (Responso del peregrino. Alí Chumacero)

Tú, yo mismo, seco como un viento derrotado (Nuevo amor. Salvador Novo)

Los que hemos rodado por los siglos como una roca desprendida del Génesis (Elegía. Salvador Novo)

Never ever clever lever sever ah la rima (Never ever. Salvador Novo)

Nuevos Adanes muerden con dientes firmes manzanas sin pecado (Adán desnudo. Salvador Novo)

porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse. (Nocturno en que nada se oye. Xavier Villaurrutia)

Todo en la noche vive una duda secreta: (Nocturno miedo. Xavier Villaurrutia)

porque la ausencia de tu sueño ha matado a la muerte (Nocturno amor. Xavier Villaurrutia)

¿Qué nombre dar a la blancura sobre lo blanco? (Cementerio en la nieve. Xavier Villaurrutia)

Pesa el pasado como un ciervo en el tallo plumoso de los cisnes (Bajo la tórrida ceremonia sin eclipse. Marco Antonio Montes de Oca)

Mil hombres de granito son las nubes (Rendición de Ulises. Carlos Illescas)

Ahora sé cuál es mi raquítica inmortalidad y quién viene a dibujarme. (Exhumaciones. Carlos Illescas)

Qué silenciosamente cabe un mundo en esos ojos (Los ojos. Jorge Fernández Granados)

el arte de olvidar comienza recordando (Los fantasmas. Jorge Fernández Granados)

si un solo día todo lo que existe tomara la palabra (Alteridad. Jorge Fernández Granados)

cada viajero deja una huella distinta que no es sino otra forma de recorrer la superficie de una esfera (Andadura. Jorge Fernández Granados)

Quizá no hay más amor del que cabe una noche entre las manos (Alondras que mueren deslumbradas. Jorge Fernández Granados)

¿Dónde estuviste que olvidé tu nombre cuando entré a las llamas? (Montsalvat. Jorge Fernández Granados)

si alejarse es preciso para mirar y entender aproximarse es preciso para pertenecer (Principio de incertidumbre. Jorge Fernández Granados)

el mar se quitaba corpiños a cada ola un poco más delgado (Remordimiento. Gilberto Owen)

fantasma anochecido de aquel río que se soñaba encontrado en un solo cauce (Autorretrato o del subway. Gilberto Owen)

Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que temblamos: (Sinbad el varado. Gilberto Owen)

Qué hermosa eres, Diablo, como un ángel con sexo pero mucho más despiadada, (Jacob y el mar. Gilberto Owen)

Traes un viento que lame tu nombre en las cien lenguas de Babel, y en él me traes a nacer en mí. (Booz encuentra a Ruth. Gilberto Owen)

dame todas las lágrimas del mar. (Hermana, hazme llorar… Ramón López Velarde)

No soy más que una nave de parroquia en penuria, (Hoy como nunca… Ramón López Velarde)

ojos inusitado de sulfato de cobre. (No me condenes… Ramón López Velarde)

Mi corazón leal, se amerita en la sombra. (Mi corazón se amerita… Ramón López Velarde)

…Y una íntima tristeza reaccionaria. (El retorno maléfico. Ramón López Velarde)

mis besos te recorren en devotas hileras (Te honro en el espanto… Ramón López Velarde)

Corazón que en fatigas de vivir vas a nado (Mi villa. Ramón López Velarde)

Cansada de dormir y no poder mirarme (Siempre. Alejandra Pizarnik)

Oh perforar con vino la suave necesidad de ser (Fiesta en el vacío. Alejandra Pizarnik)

Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte. (La noche. Alejandra Pizarnik)

danzando como palabras en la boca de un mudo (Árbol de Diana. Alejandra Pizarnik)

los vestidos de pájaro desolado en la lluvia (Anillos de ceniza. Alejandra Pizarnik)

y vienen las sombras que ya tienen nombre (Historia antigua. Alejandra Pizarnik)

Mis fantasmas galopan en blanco caballos hacia el alba (Lapsus linguae. Juan Manuel Roca)

Aún vibran palabras en sus dedos memoriosos (Biblioteca de ciegos. Juan Manuel Roca)

Algo había de trenes en el cruce de las horas: la vida misma era el tren que conducía un desconocido maquinista. (La luna de Otrabanda. Juan Manuel Roca)

Con solo abrir un libro rumoroso en nuestra alcoba, el aire se puebla de voces. (Rumores de Comala. Juan Manuel Roca)

Te lloverán las voces de Babel: te dirán que ese asunto del poema es cosa de hombres desdichados. (Zona de riesgo. Juan Manuel Roca)

Quédate engullendo lotos, habitando el olvido (Antiodisea. Juan Manuel Roca)

Un hombre arroja al aire una moneda y mientras cae alternando su cara y cruz, se queda suspendida en el aire como una luna de níquel. (Dos sueños, dos imágenes. Juan Manuel Roca)

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