24 julio 2007

en letras de otros


La escritura electrónica no descubrió ni el fragmento ni la brevedad, pero sí ha hecho uso tan constante y tan estratégico de ellos como para que se conviertan en sus señas de identidad. Estos dos elementos utilizados a la par han sido tan efectivos porque, por una parte, se atienen a la capacidad de atención, en disminución regular según dicen los expertos, de los internautas; y, por la otra, se mueven en la pantalla con los guiños que hasta hace poco eran de del exclusivo coto de la imagen. Yo añadiría que, en tanto escritura en alerta constante por el otro y lo otro, tanto el fragmento como la brevedad llevan fácilmente (o en una de ésas parten de ahí) a la interrupción que se manifiesta en el corte: el corte de la frase, el corte del discurso, el corte de la alocución que, interrumpida, constantemente interrumpida, es decir, aludida e interpelada, guarda la inminencia alterada del otro.

VII: El Blog Como Foro

Yo no soy de las que creen que el blogspot, por sí mismo, constituye una forma democrática de producción creativa. No creo, tampoco, que el blog sea un nuevo género literario de contenido implícita o explícitamente contestatario. Creo, de hecho, que el blog y sus comunidades han mostrado una increíble capacidad de réplica de los mejores y de los peores vicios de la producción literaria en papel—hay cosas buenísimas en las pantallas, y hay cosas también muy malas. Lo que me parece rescatable y, de hecho, perdurable, es la capacidad de la bitácora electrónica para incluir, si ésta en una posición política elegida por el autor electrónico, distintas voces, sobre todos las desiguales, en un mismo lugar y tiempo. El blog como foro. El blog como lo opuesto que se mira una y otra vez.

El fin de la escritura/y II, Cristina Rivera Garza, la primera parte aquí y la segunda en Milenio


No hay comentarios.:

Puede interesarte...

Related Posts with Thumbnails