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Posted by aldán in , , - martes, diciembre 15, 2009 6:18 PM

Exposición fotográfica


Germán Treviño y Hugo Gómez
(fotógrafos de La Jornada Aguascalientes)

Miércoles 16 de diciembre
21 horas
Café del Codo

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Posted by aldán in - 12:29 AM
Nuestro muy querido amigo, el escritor y librero Agustín Jiménez, a quien todos nosotros hemos conocido y frecuentado en su extraordinaria librería, La Torre de Lulio, tiene un serio problema de salud. El cáncer que hoy lo aqueja lo obliga a realizar gastos extraordinarios, imposibles de sostener para una persona que, como él y como la mayoría de nosotros, vive al día. Algunos de sus amigos más cercanos lo hemos convencido de que intente conseguir algunos recursos por este medio. Con tal fin, estamos enviándoles un número de cuenta y su correspondiente clabe interbancaria. Esperamos que su generosidad contribuya a salvar la vida de un colega que ha consagrado la suya a surtirnos de buenos libros, muchas veces inasequibles en otros sitios, a precios razonables. Hoy por él, mañana por cualquiera de nosotros.

Un saludo afectuoso,

Eduardo Hurtado y David Huerta

Cuenta Banamex número 2871-017 Sucursal 0661

Titular: Agustín Jiménez Sánchez

Clabe interbancaria 002180066128710176

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Posted by aldán in , , - lunes, diciembre 14, 2009 12:42 AM
Un comentario de Jorge Álvarez Máynez sobre rápidas variaciones de naturaleza desconocida, publicado en La Jornada Aguascalientes del domingo 13 de diciembre:

Un honesto contador de mentiras
Jorge Álvarez Máynez


Conocí a Edilberto Aldán el pasado 9 de diciembre. Como en pocas ocasiones que me es regalado un libro, tenía interés de leer el texto con el que ganó un certamen organizado por el gobierno del Estado de México, en supuesta conmemoración del bicentenario de la independencia.

Normalmente, cuando recibo libros, los ojeo, y los dejo para después. No es que sea ingrato, sino que siempre he sentido que el encuentro con las letras debe ser producto de un camino personal. De una evolución autónoma.


Cuando me regalan ediciones independientes, soy aún más desconfiado, aunque el morbo nunca me deja que se escapen por completo. Es saludable tener referentes propios a la hora en que las camarillas culturales se destrozan entre ellas, en el Café del Codo.


El libro de Edilberto siempre me sedujo. No sólo porque pese a la poca frecuencia con la que lo veo, lo considero uno de mis mejores amigos en Aguascalientes. El entusiasmo con el que me lo obsequió y me lo recordó después, su creciente calidad en los artículos dominicales que publica en este diario, y la pasión con la que devora las ideas, me convencían de que sería una lectura que valdría la pena. Una que haría por voluntad, y no por compromiso.


En un principio, la preparación del primer aniversario del periódico me impidió leerlo. Después, parecía que había encontrado la ocasión perfecta: un viaje a Oaxtepec, Morelos, para ser parte del Congreso Nacional del PRD, para el que fui electo delegado. En las inútiles discusiones de la mesa de estatutos, tendría el tiempo para escapar con las palabras de Aldán. Pero la casualidad no me dejó.


Salía de Aguascalientes, con prisa, y Valentina me pidió el libro para jugar con él. Le dije que sí, como siempre, pero que en esta ocasión le pedía un especial cuidado: el libro era muy importante. La presión surtió un efecto pocas veces visto en esa inteligente niña: prefirió dejar el libro a un lado y jugar con algún otro artefacto. Con la prisa de subir las cosas al automóvil, dejé el libro, olvidado, en la cama. Lo extrañé.


Regresé de Oaxtepec, y lo primero que tomé en mis manos, al subir a mi cuarto, fue el libro de Edilberto, que coloqué junto a un disco de Ely Guerra, que había comprado, una serie de televisión que me habían recomendado y adquirí (“How i met your mother”) y otras lecturas pendientes, entre las que estaban un estudio sobre Los Miserables, de Federico Reyes Heroles, la “Letras Libres” de este mes (la que disfruto, sin advertir la avanzada imperialista que muchos de mis amigos observan en sus páginas) y el especial del semanario “The Economist” para el 2010.


Pero la suerte, maldita, me había traído otro inconveniente. De buenas a primeras, el lunes amanecí con un ojo completamente inutilizado. El malestar se alivió un poco hasta el martes, día en el que, cansado, después del cierre del periódico, tomé las lecturas pendientes, con el libro como mi absoluta prioridad, y subí a dormir. Al llegar a la cama, y extender la mano para alcanzar los cuentos de Aldán, me percaté de que faltaba el libro. El sueño y el ojo (todavía con malestar) me aconsejaron no bajar.


La mañana del miércoles 9 de diciembre no hubo obstáculos. Nos encontramos, mano a mano, el libro y yo. Fue el día en que conocí a Edilberto Aldán, entre la ficción y la realidad; una versión, como él repite, menos aburrida de la que hemos tenido en los cafés, en las instalaciones de La Jornada, y en las breves charlas en conferencias y lugares públicos. Entre su vida y sus cuentos, no tengo dudas: sin renunciar a su vida, me quedo con sus cuentos.


Por convicción, su libro es ya parte de mi historia personal. Edilberto sabe contar mentiras, y lo hace de una forma honesta.


Aprovecho para el aviso: el libro está ya a la venta en la librería El Barco.

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Posted by aldán in , , - domingo, diciembre 13, 2009 3:07 PM


Perdón por intolerarlos
el síndrome del diagnóstico

En el final de The Terminator (James Cameron, 1984) la sobreviviente Sarah Connor escucha sin entender la advertencia de un niño que exaltado apunta hacia el cielo, ella le pregunta al anciano que la atiende en la gasolinera qué fue lo que dijo, el viejo le responde: “Que viene una tormenta”, con el gesto desolado de quien conoce el futuro contesta: “Lo sé”. El jeep de Sarah se pierde en la carretera rumbo a la tormenta anunciada. Hace unos días, en uno más de sus astutos actos de campaña, la Secretaria General Adjunta del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Lorena Martínez, presentó un “Decálogo para la comprensión del Aguascalientes de hoy”, un listado con e el que a través de estadísticas de diversos organismos demostró que el estado está peor que antes (La Jornada Aguascalientes, diciembre 9).

No cabe duda que la candidata está cumpliendo con su tarea y acumula puntos para ser ungida oficialmente por su partido, con enjundia subrayó que los números no mienten y con un boletín melló el festivo informe del gobernador, sí, salió al quite la coordinadora de comunicación social pero con una respuesta de pena ajena, una demostración más de que a los funcionarios del gobierno del estado nomás no se les da el manejo de las estadísticas, pues cuando no les convienen descalifican la fuente (como las machincuepas verbales del secretario de desarrollo económico cuando explica que los indicadores de desempleo no son confiables) o abogan que la realidad es otra, la que construye la buena fe.

No se puede debatir contra los indicadores que señalan el incremento en el índice de pobreza de patrimonio, el tamaño de la deuda estatal, el aumento de la inseguridad o la calidad de la educación en Aguascalientes, en eso reside la sagacidad de las declaraciones de la candidata priista, sin embargo, los diez fracasados enunciados por Lorena Martínez no pasan de ser una estrategia mediática para mantenerse visible en los medios de comunicación. La enjundia con que subrayó que Aguascalientes “antes no” se encontraba en tan deplorables condiciones pretende desvincular a su partido de todo lo malo que ocurre en el estado, como si el PRI hubiera nacido apenas ayer y no fuera responsable de nada.

El “antes no” de Lorena Martínez apela a la desmemoria y a la desvinculación, a que la hora de votar los electores olviden que el PRI no ha propuesto un modelo económico diferente, quiere que la historia del país comience a partir del 2000, borrón y culpa nueva, todo se lo debemos al PAN, apela a considerar Aguascalientes como una isla sin relación con el resto del país y en donde todos los males provienen de las dos últimas administraciones estatales. Reitero, no se puede exculpar a la frivolidad y soberbia del gobierno luisarmandista de la situación actual del estado, de ahí la astucia de la estrategia, pero tampoco se le puede considerar el villano único.

Además del mañoso “antes no” de Lorena Martínez, lo más triste del “Decálogo para la comprensión del Aguascalientes de hoy” es que, de nueva cuenta, se presenta un diagnóstico pero no hay propuesta. Ahí se asemejan el candidato del PAN, Raúl Cuadra y la del PRI, ambos se dedican a analizar la terrible realidad sin indicar cuáles son sus proyectos para cambiarla, ya sea mediante la consulta ciudadana o la crítica a las acciones de gobierno, en ambos casos, todo se queda en la exposición del problema, no en la propuesta de cambio.

Es un mal de campaña política, el síndrome del diagnóstico, en los próximos meses y hasta el día de las elecciones lo que hemos de presenciar serán aguerridos discursos en los que se retrate el escalofriante estado de Aguascalientes, comparaciones entre un hoy espeluznante y un antes edénico, o bien, el cotejo de la sombría actualidad con el luminoso mañana que sólo ha de llegar si el candidato que promete gana.

Sin duda alguna los diagnósticos son indispensables, pero cuando a la actividad política le basta el análisis sin propuestas, todo se queda en promesa, al final se apuesta a que el futuro ya está escrito y no se puede hacer nada para cambiarlo, quizá por eso es devastador el final de The Terminator, porque Sarah Connor sabe lo que va a ocurrir y a pesar de ese conocimiento no puede hacer nada para detener la destrucción venidera, lo único que le resta es cumplir al pie de la letra el guión de un destino ya escrito.



Publicado en La Jornada Aguascalientes (13/12/09)

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Posted by aldán in , , - domingo, diciembre 06, 2009 1:35 AM


Perdón por intolerarlos
cuidadito, cuidadito

El viernes 4 de diciembre Luis Armando Reynoso ordenó a los trabajadores de la Secretaría de Gestión e Innovación (SEGI) asistir a una reunión en las instalaciones del Instituto Estatal de Seguridad Pública de Aguascalientes (IESPA) con el propósito de comunicarles un asunto importantísimo; a las nueve de la mañana, en medio del frío, arribó a esas instalaciones el gobernador. Cual moderna María Victoria, les ordenó a los funcionarios estatales que tuvieran “cuidadito, cuidadito” y que recordaran quién los había colocado en el puesto, les recordó quién era el capitán del barco y que le debían lealtad, que mientras sigan acatando sus órdenes, les seguirá yendo bien

La orden no tenía nada que ver con el liderazgo que Reynoso Femat presume en los spots que por las noches se transmiten en cadena nacional y a todas horas en la televisora estatal, es decir, nada relacionado con el informe de actividades de gobierno que este año ha optado por la versión “antes” y “después” para resaltar las glorias de su administración. Más bien fue una exigencia de sumisión: frente al próximo proceso electoral todos deben alinearse y nada de andar apoyando a Florentino Reyes, “cuidadito, cuidadito” con que alguien, quien sea, le brinde apoyo alguno, incluso les prohibió que fuera de su horario de trabajo se reunieran con el anterior titular de la SEGI. La siguiente reunión, téngalo por seguro, será con los trabajadores del sector salud, también para amenazarlos con que nadie debe apoyar a Ventura Vilchis (recién renunciado del Instituto de Salud del Estado).

De acuerdo a encuestas recientes, las posibilidades reales de que alguno de los renegados del gobierno luisarmandista sea candidato están muy lejanas, pero el mandatario estatal prefiere no arriesgarse y emplear la amenaza para asegurarse. La advertencia de “cuidadito, cuidadito” lo pinta como el rey chiquito que es, un capitán que presume se hundirá con el barco, pero exige a la tripulación y pasajeros que se amarren con él.

Como si no hubiera mañana (de hecho, no lo habrá) Luis Armando Reynoso emplea el poder que le resta para amedrentar a sus empleados. No debiera tener ninguna importancia, las patadas de ahogado eso son, quien quiera acompañar y reunirse con el candidato de su preferencia debería poder hacerlo sin responder a coerción alguna, sin embargo será difícil que alguien ejerza ese derecho pues ya está visto cómo se las gasta este gobierno, su capacidad para dar donde más duele: el salario, ¿quién se arriesga a otra contribución voluntaria en forma de vacaciones forzadas?

En la editorial del 1 de diciembre, aniversario de La Jornada Aguascalientes, Jorge Álvarez Máynez, señaló que “La palabra debe de ser el medio predilecto para que comunidades epistémicas purifiquen la esfera pública en su conjunto mediante la deliberación. Dignificar nuestro modelo de nación requiere una reivindicación de la palabra, más allá de la restauración del sufragio efectivo y el derecho al trabajo.” La reivindicación a la que invitan estas líneas no podría tener más sentido ante el panorama de unos tiempos electorales en que los actores políticos pondrán en práctica todas las malas mañas que permite la complicidad del silencio. Es decir, no se trata de únicamente ver las acciones negativas de los gobernantes o quienes quieren serlo sino de ejercer el derecho de disentir y denunciar las prácticas nocivas como forma de participación, transformar la opinión y las ideas en un ejercicio ciudadano.

El regodeo de las elites en la impunidad se muestra todos los días en los comunicados de prensa que llenan las páginas de los diarios con alabanzas a un desempeño mediocre, en las declaraciones mediáticas que transforman las obligaciones de un gobierno en actos heroicos, en las notas pagadas que distorsionan las características de un candidato al agregarle cualidades que no tiene; intentos por construir imagen que no corresponde a la realidad, un estado, un país, donde quienes se atreven a disentir son calificados de quejosos, agoreros del desastre o ruines inconformes que se manejan desde la envidia o esconden segundas intenciones.

Reitero, la prohibición de Luis Armando Reynoso a sus empleados no debiera tener ninguna importancia, seguro habrá más (es su slogan: ir por más), sin embargo, esta acción, aunada al ruido ensordecedor de la apología pagada con dinero público así como al irresponsable derroche de recursos de los candidatos (presentaciones de libros y filantrópicas fundaciones, entre otras estrategias) genera un círculo de silencio que impide el debate, las propuestas, el diálogo indispensable con el que se fortalecen las democracias, exige no ser cómplice, asumir la responsabilidad de la denuncia. Como señaló Jorge Álvarez Máynez: “que la letra impresa se convierta en movimiento, y los lectores en ciudadanos absolutos”.





Publicado en La Jornada Aguascalientes (06/12/09)

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Posted by aldán in , , - martes, diciembre 01, 2009 5:57 PM
guardagujas cinco
diciembre 2009

la doctrina del esbozo : carlos velázquez
menester de juglaría : ricardo pohlenz
te espero en el hotel Roosevelt: norma yamille cuellar
elizondo y bellatin, la tradición de la ruptura: ignacio mondaca romero
malaria : dalí corona
dos poemas : jorge ortega
tres poemas : rodolfo häsler
escribir desde dentro : fernando reyes
la mañana que me tocaba morir : germán castro
un huevo : moon rider
las musas sinfónicas al servicio del rock : pedro escobar
típico : raquel castro maldonado
fotografía portada : mariana palova
ilustraciones : norma pezadilla


La portada del guardagujas número cinco es la obra Epílogo de Mariana Palova, joven mexicana nacida el 30 de junio de 1990, quien inaugura su primera exhibición (El Diario del Decapitolio) en 2007 y ha expuesto en diversas partes de México y del mundo, como Estados Unidos y Alemania, además de contar con publicaciones en Polonia y otros países.
Una muestra de su trabajo la puedes ver en www.marianapalova.weebly.com y http://www.kunstlerdgenocide.deviantart.com/

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Posted by aldán in , , , - lunes, noviembre 30, 2009 2:09 AM


Perdón por intolerarlos
Yoani

El avance implacable de las nuevas tecnologías juega malas pasadas a la memoria, es fácil caer en la trampa de creer que todo ha estado ahí, al alcance de la mano, desde siempre. Lo sencillo que es apretar un botón y cambiar el canal de la televisión disuelve los tiempos en que no había control remoto, cuando era necesario acercarse al aparato para girar una perilla y así saltar de un programa a otro, hoy ya se convive con una generación entera que jamás ha tenido que levantarse del sillón para realizar esa acción.

Crecer en la era de la información y convivir con un desarrollo tecnológico que rápidamente minimiza su tamaño y permite traer un teléfono con cámara en el bolsillo trasero suele facilitar la confusión, como cuando alguien me pregunto porque durante el terremoto de 1985 se habían tardado tanto en localizar a las víctimas, cuando es tan simple realizar una llamada telefónica o mandar un mensaje de texto, como si la tecnología siempre hubiera estado ahí; a los más jóvenes les parece inverosímil una época en la que para comunicarse era necesario hacer un esfuerzo mayor al de ponerse ante el teclado y conectarse al Messenger, entrar a alguna red social y chatear, prender la cámara y saludar. Los relatos de un tiempo sin esa tecnología parecen inverosímiles

La aparente facilidad de acceder a las nuevas tecnologías suele nublar la vista, se deja de considerar que hasta hace algunos años muchas cosas no existían tal y como hoy las conocemos, las herramientas para la comunicación se integran a nuestra vida diaria en forma tan simple que incluso resulta difícil explicar su uso; suele ocurrir con quien entra por primera vez al Twitter y pregunta para qué sirve, cómo funciona y qué sentido tiene, lo mismo aplica para internet en general, los blogs, las redes sociales. Incluso se decreta la caducidad de algunas de estas herramientas, por ejemplo los blogs, ya no son lo de hoy.

Esta cercanía con el desarrollo tecnológico, además de nublar la memoria, suele jugar malas pasadas al momento de establecer los criterios para una discusión sobre los derechos individuales y la libertad, ahí está el caso de Yoani Sánchez, bloguera cubana que no puede asistir a recibir un reconocimiento que le entregó la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia de Nueva York por el simple hecho de que no puede salir de Cuba, no importa que la revista Time la haya considerado en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo. Yoani no puede salir de su país. No sólo eso, en fechas recientes, Yoani fue secuestrada junto con tres acompañantes para que no asistiera a una marcha contra la violencia, fue golpeada y amenazada, lo escribió así en su blog Generación Y (http://www.desdecuba.com/generaciony/): “Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba, una mujer se acercó ‘¿Qué les ha pasado?’… ‘Un secuestro’, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto. Logré ver, no obstante, el grado de sobresalto de nuestros atacantes, el miedo a lo nuevo, a lo que no pueden destruir porque no comprenden, el terror bravucón del que sabe que tiene sus días contados”.

Me queda claro que Cuba es una dictadura, aunque ya alguien me explico que no entiendo nada con el tramposo argumento de la repartición de la miseria, donde a todos les toca lo mismo o como solían decirme en los tiempos que no había control remoto: pero todos los cubanos desayunan un huevo diario.

También se me explicó que Yoani es una estrategia de los poderes fácticos (especie de Liga de la Maldad que sirve para explicar cualquier cosa) y que vivo engañado por la propaganda. No importa si no considero a Cuba un país comunista y sí una dictadura, el argumento final de quien me explica es que no quiero entender nada porque soy un pequeño burgués.

No importa la aparente facilidad con que se pueda acceder a las nuevas tecnologías, las explicaciones de quienes defienden a la dictadura cubana sigue siendo las mismas, no hay argumentos, es una cuestión de fe en la que se confunde un ideal desde la comodidad donde basta asistir a la marcha y convocar a ella a través de los medios electrónicos. Ni si quiera se trata de una discusión ideológica, no se reduce a ser de izquierda o de derecha, es algo más simple: la libertad de decir.




Publicado en La Jornada Aguascalientes (29/11/09)

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