objetos perdidos
Variaciones
El conde Hermann von Keyserlingk sufría insomnio, el pianista Glenn Gould también. Ambos luchaban con esa pantera oscura que acecha en el minutero de los relojes y se arroja voraz sobre cualquier intento de cerrar los párpados para dormir.
El primero fue embajador de Rusia y creía en los efectos curativos de la música, para combatir el insomnio tenía a su servicio a un clavicembalista de apenas catorce años, Goldberg, quien noche a noche se esforzaba, habilidoso, interpretando piezas suaves para convocar el sueño; inútil.
En los años del Mozarteum, mientras estudiaba con Horowitz, Gould fue un joven insomne que empleó las horas vigilia ensayando las enseñanzas de su maestro, con tal intensidad que pronto superó a todos los pianistas del mundo.
El conde halló la forma de vencer el insomnio, encargó una pieza a Bach, para que fuera interpretada por el joven Goldberg mientras, en la habitación contigua, el embajador buscaba escapar de las garras inmisericordes de la pantera. Pagó por la pieza menos de lo que valía, nada fue comparable al momento en que, durante la zarabanda de la variación trece, extendía su mano blanquísima sobre el lomo de la bestia y ella ronroneaba al ritmo de los susurros con que von Keyserlingk la domaba.
Gould el insomne entró al estudio de grabación con abrigo, bufanda y guantes a pesar de que era verano, llevaba dos botellas de agua y toallas de baño, para antes de tocar sumergir las manos en agua caliente durante veinte minutos, además de una silla en la que se acomodaba ante el piano a una altura más baja de lo habitual; así grabó la primera versión de las Variaciones Goldberg; al interpretar la obra de Bach, el pianista susurraba, embrujaba a la pantera.
Tanto Hermann von Keyserlingk como Glenn Gould creyeron que habían logrado someter la bestia. El conde murió de noche, sus labios placidos indicaban que falleció cantando; uno de los sirvientes indicó que en la habitación se percibía un olor de animal salvaje que obligó a quemar las sábanas.
Gould, ensoberbecido por su genio declaró a quien quiso escucharlo que nada se comparaba con Bach, de Mozart dijo que su música era mediocre, a Chopin y Liszt los despreciaba. Años más tarde realizó una nueva grabación de las Variaciones; pocos días después de finalizar esas sesiones, falleció debido a una embolia cerebral. A quienes visitan su tumba les sorprenden las figuras felinas, oscuras, con que un sauce ensombrece su lápida al atardecer.
La sonda Pioneer 10 con que la NASA intentó explorar los confines del espacio exterior y comprobar la existencia de vida inteligente, es un aparato destinado a vagar por el universo, en ella se incluyó una placa con información sobre la civilización humana. Además de esa placa, en un disco de cobre recubierto de aluminio, viajan en la sonda las Variaciones Goldberg en la interpretación de Glenn Gould.
La Pioneer 10 ya sobrepasó los límites del sistema solar, durante 30 años la sonda estuvo mandando información, hasta que el generador perdió potencia por falta de combustible y se interrumpió la señal.
Es posible que algún día la sonda sea interceptada, cuando alguien, algo, revise su interior encontrará una representación del sistema solar, la ubicación del planeta Tierra, el dibujo de una mujer y un hombre, así como el espín de una molécula de hidrógeno; si le es posible, escuchará la pasión con que los hombres susurran conjuros en un intento por dominar a la pantera del insomnio y así alcanzar el sueño.
Para Enid Negrete.
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