Perdón por intolerarlos
Desarzobispodeconstantinopolitarizar
Uno de los ejercicios más benéficos para mejorar la dicción son los trabalenguas, nada como intentar la pronunciación lenta y clara de “desemperejilaré”, una vez dominado, aumentar la dificultad: Parangaricutirimicuaro, para llegar a frases como: El arzobispo de Constantinopla se quiere desarzobispodeconstantinopolitarizar, ¿quién lo desarzobispodeconstantinopolitarizará? Cuando se enuncia a la perfección, se está listo para cautivar al auditorio con una estupenda pieza de oratoria; sin olvidar lo más importante: el contenido, es decir, no basta con decir bien, hay que tener algo que decir, de otra manera es un discurso hueco, con posibilidades de entretener pero no de informar.
En la presentación del libro Antenas vivas de Salvador Camacho Sandoval, el Director del Instituto Cultural de Aguascalientes, Víctor González, jugó con la idea de que el ramillete de entrevistas de ese libro reflejaban el proceso de “centralización de la descentralización” cultural que distingue a la entidad, dicho así suena muy bien, la idea es efectiva, contundente por sonora, algunos asintieron con la cabeza en señal no sólo de beneplácito sino de coincidencia. Fue sencillo para el presentador entonces hablar de la política cultural de Aguascalientes, en el paladeo del trabalenguas el público pasó por alto que tal cosa no existe.
El gobierno de Luis Armando Reynoso no tiene una política cultural. De los doce retos que integran el Plan de Desarrollo del Estado de Aguascalientes 2004-2010, en el tercero se mezcla a la cultura con el deporte y el esparcimiento, enseguida se presenta un diagnóstico y como programas de trabajo y líneas de acción una serie de buenos deseos, que en la práctica poco o nada se cumplen. El “objetivo estratégico de la calidad de vida” de la cultura ha quedado reducido a entretenimiento.
Al menos así ocurre en lo que se refiere al objetivo “Letras para Aguascalientes”. No hay un área dedicada a la literatura, al desarrollo de actividades que logre “proyectar a Aguascalientes a través de la difusión de su cultura, incrementando la práctica de la lectura, el apoyo a autores locales y nacionales” (p. 113 del Plan). El gobierno estatal cuenta con una Dirección Editorial, que cumple con sus objetivos porque los tiene muy claros: se encarga de las publicaciones; incluso se puede ver en su creación una respuesta a los excesos de las administraciones anteriores, cuando se confundía apoyo a los autores con la publicación indiscriminada, sin la mínima preocupación por la calidad de los productos se aumentaba el catálogo estatal, dando la idea de que Aguascalientes contaba con una gran actividad literaria; lo cierto es que esos volúmenes duermen en las bodegas estatales, pues sólo interesaba aumentar la estadística, no realizar un trabajo de distribución y promoción. En ese sentido, la Dirección Editorial ha logrado un trabajo mucho más serio, pero que no basta, en el combate de los excesos ha olvidado que es necesario transparentar los criterios de trabajo, relacionarse de una manera más abierta con los escritores en Aguascalientes, aunque cuenta con un estupendo pretexto: esa tarea no le corresponde.
Pareciera que la tarea de “proyección” de los autores locales le ha caído al Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes, CIELA Fraguas, al que durante este sexenio no se ha sabido impulsar para que cumpla con los objetivos que le destinan su denominación y, con mucho de indiferencia, se le han dejado las actividades con todo aquello que no sea la publicación. Las críticas de Adán Brand y Jorge Terrones en la página México Kafkiano sobre la inoperancia del CIELA no son nuevas ni exclusivas, reflejan la ausencia de una política cultural, de la poca importancia que el gobierno estatal otorga a la actividad literaria.
Si el CIELA se ha dedicado a la promoción de talleres literarios, seminarios, conferencias, presentaciones de libros y no a la investigación, en mucho se debe a que para esta administración la cultura se reduce al entretenimiento, el dinero se destina a mantener la imagen de un estado con una rica oferta cultural, es sencillo (como decir desemperejilaré), basta agregar toda actividad que se realice en el cartel cultural; así se da la impresión de trabajo, cuando la realidad es otra.
En entrevista (La Jornada Aguascalientes, abril 22), la Directora del CIELA, Claudia Santa Ana, intentó una explicación a partir de señalar la falta de recursos, agregó que también es necesario el compromiso de los creadores. Sin embargo, no se trata de la falta de equipo de cómputo o equipamiento, por parte del gobierno es evidente la falta de interés, desde el recorte de personal hasta la falta de difusión de las actividades que ahí se realizan. El ninguneo que se aplica al CIELA desde el mismo gobierno relega lo que podría ser el centro de investigación más importante de la región centro occidente. Mientras que en el caso de los autores, es difícil comprometerlos si no se cuenta con una política cultural que establezca los lineamientos y mecanismos de colaboración con ese organismo.
Se puede señalar que ya se cuenta con el proyecto para animar la investigación, que se colabora con instituciones fuera de Aguascalientes, sin embargo, esos esfuerzos estarán destinados a quedarse en el papel si no se cuenta con un apoyo real por parte del Instituto Cultural de Aguascalientes, no la suma a la lista de eventos que permita engrosar los números en el informe de gobierno, acciones claras que indiquen qué se quiere lograr, que indiquen una ruta a seguir, para así sumarse el esfuerzo.
Por mucho que se quiera, repetir un enunciado no hace la realidad. Es urgente dejar de repetir que se cuenta con una política cultural, la reiteración del deseo no va a catalogar la biblioteca del CIELA, tampoco logrará abrir sus puertas a los investigadores o conseguir una publicación. Mientras en el ICA sigan preguntando ¿quién será capaz de desarzobispodeconstantinopolitizar? como fórmula, difícilmente se logrará otra cosa que un vasto cartel cultural lleno de nimiedades.
Publicado en La Jornada Aguascalientes (26/04/09)
Desarzobispodeconstantinopolitarizar
Uno de los ejercicios más benéficos para mejorar la dicción son los trabalenguas, nada como intentar la pronunciación lenta y clara de “desemperejilaré”, una vez dominado, aumentar la dificultad: Parangaricutirimicuaro, para llegar a frases como: El arzobispo de Constantinopla se quiere desarzobispodeconstantinopolitarizar, ¿quién lo desarzobispodeconstantinopolitarizará? Cuando se enuncia a la perfección, se está listo para cautivar al auditorio con una estupenda pieza de oratoria; sin olvidar lo más importante: el contenido, es decir, no basta con decir bien, hay que tener algo que decir, de otra manera es un discurso hueco, con posibilidades de entretener pero no de informar.
En la presentación del libro Antenas vivas de Salvador Camacho Sandoval, el Director del Instituto Cultural de Aguascalientes, Víctor González, jugó con la idea de que el ramillete de entrevistas de ese libro reflejaban el proceso de “centralización de la descentralización” cultural que distingue a la entidad, dicho así suena muy bien, la idea es efectiva, contundente por sonora, algunos asintieron con la cabeza en señal no sólo de beneplácito sino de coincidencia. Fue sencillo para el presentador entonces hablar de la política cultural de Aguascalientes, en el paladeo del trabalenguas el público pasó por alto que tal cosa no existe.
El gobierno de Luis Armando Reynoso no tiene una política cultural. De los doce retos que integran el Plan de Desarrollo del Estado de Aguascalientes 2004-2010, en el tercero se mezcla a la cultura con el deporte y el esparcimiento, enseguida se presenta un diagnóstico y como programas de trabajo y líneas de acción una serie de buenos deseos, que en la práctica poco o nada se cumplen. El “objetivo estratégico de la calidad de vida” de la cultura ha quedado reducido a entretenimiento.
Al menos así ocurre en lo que se refiere al objetivo “Letras para Aguascalientes”. No hay un área dedicada a la literatura, al desarrollo de actividades que logre “proyectar a Aguascalientes a través de la difusión de su cultura, incrementando la práctica de la lectura, el apoyo a autores locales y nacionales” (p. 113 del Plan). El gobierno estatal cuenta con una Dirección Editorial, que cumple con sus objetivos porque los tiene muy claros: se encarga de las publicaciones; incluso se puede ver en su creación una respuesta a los excesos de las administraciones anteriores, cuando se confundía apoyo a los autores con la publicación indiscriminada, sin la mínima preocupación por la calidad de los productos se aumentaba el catálogo estatal, dando la idea de que Aguascalientes contaba con una gran actividad literaria; lo cierto es que esos volúmenes duermen en las bodegas estatales, pues sólo interesaba aumentar la estadística, no realizar un trabajo de distribución y promoción. En ese sentido, la Dirección Editorial ha logrado un trabajo mucho más serio, pero que no basta, en el combate de los excesos ha olvidado que es necesario transparentar los criterios de trabajo, relacionarse de una manera más abierta con los escritores en Aguascalientes, aunque cuenta con un estupendo pretexto: esa tarea no le corresponde.
Pareciera que la tarea de “proyección” de los autores locales le ha caído al Centro de Investigación y Estudios Literarios de Aguascalientes, CIELA Fraguas, al que durante este sexenio no se ha sabido impulsar para que cumpla con los objetivos que le destinan su denominación y, con mucho de indiferencia, se le han dejado las actividades con todo aquello que no sea la publicación. Las críticas de Adán Brand y Jorge Terrones en la página México Kafkiano sobre la inoperancia del CIELA no son nuevas ni exclusivas, reflejan la ausencia de una política cultural, de la poca importancia que el gobierno estatal otorga a la actividad literaria.
Si el CIELA se ha dedicado a la promoción de talleres literarios, seminarios, conferencias, presentaciones de libros y no a la investigación, en mucho se debe a que para esta administración la cultura se reduce al entretenimiento, el dinero se destina a mantener la imagen de un estado con una rica oferta cultural, es sencillo (como decir desemperejilaré), basta agregar toda actividad que se realice en el cartel cultural; así se da la impresión de trabajo, cuando la realidad es otra.
En entrevista (La Jornada Aguascalientes, abril 22), la Directora del CIELA, Claudia Santa Ana, intentó una explicación a partir de señalar la falta de recursos, agregó que también es necesario el compromiso de los creadores. Sin embargo, no se trata de la falta de equipo de cómputo o equipamiento, por parte del gobierno es evidente la falta de interés, desde el recorte de personal hasta la falta de difusión de las actividades que ahí se realizan. El ninguneo que se aplica al CIELA desde el mismo gobierno relega lo que podría ser el centro de investigación más importante de la región centro occidente. Mientras que en el caso de los autores, es difícil comprometerlos si no se cuenta con una política cultural que establezca los lineamientos y mecanismos de colaboración con ese organismo.
Se puede señalar que ya se cuenta con el proyecto para animar la investigación, que se colabora con instituciones fuera de Aguascalientes, sin embargo, esos esfuerzos estarán destinados a quedarse en el papel si no se cuenta con un apoyo real por parte del Instituto Cultural de Aguascalientes, no la suma a la lista de eventos que permita engrosar los números en el informe de gobierno, acciones claras que indiquen qué se quiere lograr, que indiquen una ruta a seguir, para así sumarse el esfuerzo.
Por mucho que se quiera, repetir un enunciado no hace la realidad. Es urgente dejar de repetir que se cuenta con una política cultural, la reiteración del deseo no va a catalogar la biblioteca del CIELA, tampoco logrará abrir sus puertas a los investigadores o conseguir una publicación. Mientras en el ICA sigan preguntando ¿quién será capaz de desarzobispodeconstantinopolitizar? como fórmula, difícilmente se logrará otra cosa que un vasto cartel cultural lleno de nimiedades.
Publicado en La Jornada Aguascalientes (26/04/09)
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