01 agosto 2012

Réquiem / Chandler

Réquiem
Raymond Chandler

Hay un momento después de la muerte cuando el rostro es hermoso,
Cuando los ojos cansado se cierran y el dolor termina,
Y la larga, larga inocencia del amor aparece suavemente
Para revolotear un momento más en el silencio.

Hay un momento, tras la muerte, apenas un momento
En que los vestidos alegres del armario perfumado
Y el sueño perdido que se desvanece lentamente
Y los frascos de plata, y el cristal, y el espejo vacío,
Y los tres largos cabellos en un cepillo y un pañuelo doblado,
Y la cama recién hecha y las almohadas limpias y mullidas
Sobre las que nunca reposará una cabeza,
Es todo cuanto queda del largo y salvaje sueño.

Pero siempre estarán las cartas.
Las tengo en la mano, atadas con cinta verde
Pulcra y firmemente por los suaves y fuertes dedos del amor.
Las cartas no morirán
Esperarán siempre que el desconocido venga y las lea.
El vendrá lentamente de las brumas del tiempo y el cambio,
Vendrá lentamente, con timidez, a través de los años,
Cortará la cinta y esparcirá las cartas,
Y con cuidado, con mucho cuidado, las leerá página por página.
Y la larga inocencia del amor llegará suavemente,
Como una mariposa en verano por la ventana abierta,
Para revolotear un momento más en el silencio.
Pero el desconocido no lo sabrá. El sueño habrá terminado.
El desconocido seré yo.


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