JAVIER MORO: COMPRENDER EL MILAGRO
Si la poesía
tiene algún propósito es la de transformarse en respuesta, no como una réplica
simple que refuta o coincide, más como una forma de comprender el mundo. La
poesía se cumple al momento en que permite al lector encontrar la solución a
las preguntas que se ha planteado, en solitario o compartidas, consciente o de
una forma oscura que no le permite enunciarlas del todo. La poesía es la clave
que permite dar en el blanco, como esa pieza que existe en todo rompecabezas y que
al colocarla le da sentido al conjunto. Javier Moro sabe que la poesía es
revelación y desde ahí escribe.
La pregunta a la
que intenta hallar respuesta Javier Moro (poeta, periodista y promotor
cultural) es la misma que Maldoror hace antes de emprender su lucha contra el
Creador: “¿Quién comprenderá por qué dos amantes que se idolatraban la víspera,
por una palabra mal interpretada, se separan, uno hacia oriente, otro hacia
occidente, con los aguijones del odio, la venganza, del amor y los
remordimientos, y no se vuelven a ver más, cada uno embozado en su solitaria
soberbia?”; para ello se vale de la memoria, en estos poemas hay una mirada
obsesiva sobre el escenario del fracaso, se recrean los detalles cotidianos,
una pieza musical, el diálogo de una película, los gestos mínimos, se recuerdan
los escenarios siempre nocturnos, la habitación desdibujada por el humo del
cigarro, cómo la lluvia deja desnuda a la ciudad hasta transformarla en un páramo; y en el centro de cada poema, de cada
evocación, dos condenados en un mundo que se cae a pedazos, dos que lo intentaron, dos que se arriesgaron a
pesar de saber el final de la historia. Estos textos son la crónica
minuciosa del desastre amoroso.
En los Cantos de Maldoror, Isidore Ducasse describe
la ruptura como un milagro que se renueva día a día, sobre esa condición es que
se vuelcan los poemas de Javier Moro, por eso a pesar del desencanto, al final queda
la sensación de que el recuerdo de esas ruinas ayuda a comprender el milagro,
revela que el único camino posible es volver a intentar, cada vez con mayor
pasión, con la intensidad que merece encontrarse con el otro, aún cuando esa
reunión este condenada a no perdurar.
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