26 marzo 2007

Historia de un deicidio

Tengo un libro en las manos y ese libro me hace recordar cosas, como que días atrás Beto Buzali envió un correo con un enlace a la nota en El País que presentaba un fragmento del prólogo de la edición conmemorativa de Cien años de soledad, escrito por Vargas Llosa, y escribió:

A pesar de todo, ya sea por nobleza, dinero, protagonismo o etcétera, etcétera; Vargas Llosa escribe finalmente el prólogo a la edición conmemorativa de Cien años de soledad ahora sí que para su "ex".

Nueve minutos después (que es lo que se tarda Buzali en leer una nota completa y combatir el entusiasmo por la divulgación súbita de noticias) mandó otro correo señalando que "ya había aparecido el peine" y el enlace a la nota donde se explica de dónde salió el prólogo de Vargas Llosa: Historia de un deicidio, el ensayo “prohibido" que el autor de La guerra del fin del mundo se había negado a reeditar desde su bronca con García Márquez, aunque Vargas Llosa diga que la razón es porque tendría que actualizarlo:

P. Y ha incluido Historia de un deicidio.
R. Desde luego. No he reeditado Historia de un deicidio por la sencilla razón de que es una obra que tendría que actualizar, y eso requeriría por mi parte un esfuerzo. Es un libro que termina prácticamente con el volumen de cuentos que publicó García Márquez luego de Cien años de soledad, o sea, más de la mitad de la obra de García Márquez ha quedado fuera. Pero en unas obras completas está incluido.
P. ¿No influye su distanciamiento con García Márquez?
R. Ese tema no lo tocamos.
P. Se lo pregunto por la cuestión anímica, porque es difícil enfrentarse con frialdad a algo conflictivo, a algo que duele.
R. Mire, hay cosas que realmente no las escribiría de la misma manera hoy en día, por supuesto, pero supongo que eso le pasa a todos los escritores y a todos los seres humanos. Cuando revisas tu vida encuentras muchas cosas que hubieras preferido no hacer, o que hubieras preferido hacer de otra manera. Pero yo creo que si tú publicas tus obras completas, no tienes derecho a hacer esas mutilaciones, no tiene sentido además. Por eso creo que es muy importante que se publique todo con un orden cronológico, donde se pueda seguir una vida con todas sus contradicciones, las caídas, las levantadas, los traspiés que también tienen una vida literaria y artística.
leer entrevista completa aquí

Si bien Historia de un deicidio ya forma parte de las obras completas de Mario Vargas Llosa publicadas por Círculo de lectores y aparece en el Vol. VI. Ensayos literarios, durante mucho tiempo no fue accesible a los lectores por la negativa del autor a la reimpresión.

Más allá del morbo que puede despertar la lectura ahora de un elogio antiguo, Historia de un deicidio tuvo en su tiempo una importancia significativa, como lo demuestra la polémica entre Ángel Rama y Mario Vargas Llosa en las páginas literarias del semanario Marcha.

Lo explica mejor Pilar Roca Escalante en su artículo El debate entre Ángel Rama y Mario Vargas Llosa en el periódico Marcha:

La tesis, y no el libro, con que Vargas Llosa encaraba la lectura de García Márquez era para Rama una peligrosa vuelta a tras para la nueva generación de críticos y creadores que despuntaba en estos años. De entre las muchas afirmaciones de Rama, ésta y la de ser acusado de usar un lenguaje teológico que contrariaba la idea de arte como trabajo humano y social, que aporta el marxismo, (…) reedifica la tesis idealista del origen irracional -sino divino, al menos demoníaco- de la obra literaria, enojó seriamente al novelista y provocó un debate que se extendió desde mayo a septiembre de mil novecientos setenta y dos. Y no era para menos. Rama invalidaba en los puntos más esenciales el punto de vista crítico sostenido por Vargas Llosa. (…) Para Rama se estaban definiendo nuevos géneros literarios porque los nuevos productos culturales así lo indicaban, mientras que Vargas Llosa consideraba la tradicional división de géneros como algo consumado, y la literatura como una manifestación cuyo abordaje crítico no podía ser comparado a otras producciones textuales (…) El enfoque globalizante de Rama ya entonces empezaba a incluir en su balance una definición de lo americano, unas manifestaciones culturales y producciones discursivas que Vargas Llosa no contemplaba y que incluso criticaba. El novelista peruano no podía admitir que la definición de escritor como productor y el tratamiento sociológico de la literatura valiera lo mismo para una película, una teoría filosófica, una revista de tiras cómicas, un manual de zoología, un catecismo, un reportaje periodístico y un folleto con instrucciones para el uso de un insecticida. Dejando de lado la evidente ironía de estas palabras, que Rama supo rodear, en el fondo sí, era lo mismo. El texto literario entendido como una manifestación social y no como una obra suelta e individualista de un genio casual e imprevisible, según la comprensión romántica, debía ser leído como cualquier otro producto, como una película u otro resultado discursivo que vendría como consecuencia de los nuevos medios de comunicación y de una cultura que se encontraba en formación, en efervescencia.

Hasta hace poco tiempo la inencontrable Historia de un deicidio, además de levantar polémicas sobre las perspectiva desde la que se vale analizar, abordar, la obra literaria, alimentaba la leyenda negra de Vargas Llosa (ver una página muy completa sobre el autor de La tía Julia y el escribidor), ahí está, por ejemplo, el video titulado La traición de Mario en YouTube en el que se ve el momento en que Vargas Llosa se niega a firmar un ejemplar de este ensayo.

Claro, se niega a firmarlo porque es un libro pirata (única forma en que se podía conseguir un ejemplar),
para quien se interese en esa banalidad aquí una explicación que se queda corta de Javier Murguía, protagonista del incidente.

Tengo un libro en las manos pues, la primera edición de Historia de un deicidio, lo veo, lo huelo, lo acaricio, todavía me cuesta trabajo creer que lo tengo conmigo a pesar del contundente peso de las más de 650 páginas de esta edición de 1971 de Monte Ávila Editores. Es una alegría extraña, de librero viejo, como la recientemente sentida cuando supe que podría conseguir una edición de Jardín secreto de Francisco Tario, de esas que sólo se pueden presumir ante algunos cuantos (poquísimos) so pena de ser calificado de imbécil, nerd, ratón de biblioteca o intoxicado de literatura.

Historia de un deicidio está dedicado a Cristina y José Emilio Pacheco y tiene el siguiente epígrafe:

...circles, circles; innumerable circles, concentric, eccentric; a coruscating whirl of circles that by their tangled multitude of repeated curves, uniformity of form, and confusion of intersecting lines suggested a rendering of cosmic chaos, the symbolism of a mad art attempting the inconceivable.
Joseph Conrad, The Secret Agent

Antes de emprender la lectura pienso en a quién se lo podría presumir, pienso en Buzali, sí, seguramente le daría envidia. Así que Buzali, desfallece de envidia.

Otro amigo me dice que por cosas como estas seré un anciano muy solitario, rodeado de gatos y viendo pasar por la ventana a los jóvenes valores literarios perseguidos por sus groupies… es posible, pero no me puedo quedar con las ganas.

Tengo un libro en las manos y la certeza de que he de disfrutar su lectura, la seguridad de que si llego a viejo será rodeado de gatos y envidiando aquellos que cruzan la calle, también estoy seguro de que después de esta nota en la que balconeo públicamente a Buzali no podré recuperar la traducción de los Cuatro cuartetos de T.S. Eliot realizada por José Emilio Pacheco… Valdrá la pena.

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